El contrato de prácticas permite a los recién titulados acceder a su primera experiencia laboral mientras aplican los conocimientos obtenidos durante su formación. Esta modalidad tiene un carácter formativo, pero también genera derechos laborales que el trabajador debe conocer. Comprender sus condiciones evita abusos y garantiza que la experiencia en la empresa cumpla su finalidad educativa.
Qué es un contrato de prácticas y a quién se dirige
El contrato de prácticas es una modalidad laboral destinada a personas que acaban de obtener una titulación universitaria, de formación profesional o un certificado de profesionalidad. Su objetivo es ofrecer al trabajador la oportunidad de aplicar sus estudios en un entorno real y adquirir las competencias necesarias para su desarrollo profesional.
A diferencia de otros contratos temporales, el contrato de prácticas combina el aprendizaje con la retribución económica. La relación laboral debe formalizarse por escrito, especificando las tareas a desarrollar, la duración, el salario y el plan formativo que justifica la contratación. De este modo, el trabajador recibe formación práctica y experiencia, mientras la empresa incorpora talento joven con conocimientos actualizados.
No obstante, para acceder a esta modalidad es necesario cumplir ciertos requisitos. El trabajador debe haber terminado sus estudios dentro de los tres años anteriores a la firma del contrato, ampliándose a cinco años si tiene una discapacidad reconocida. Además, no puede haber desempeñado el mismo puesto durante más de dos años en otra empresa.
Duración y jornada laboral
El contrato de prácticas tiene una duración mínima de seis meses y una máxima de un año. En algunos casos, el convenio colectivo aplicable puede fijar límites distintos, siempre dentro del marco legal establecido. Esta flexibilidad permite adaptarlo a las necesidades de la empresa y del trabajador.
La jornada puede ser completa o parcial, según el acuerdo entre ambas partes. Si se concierta a tiempo parcial, debe constar por escrito el número de horas de trabajo y su distribución. En caso de que no se especifique, el contrato se presume a jornada completa.
El horario debe respetar los descansos, los días festivos y las vacaciones que establece el Estatuto de los Trabajadores. Además, el contrato puede incluir un periodo de prueba, aunque su duración no debe superar un mes, salvo que el convenio determine otra cosa.
Retribución y cotización a la Seguridad Social
El trabajador con contrato de prácticas percibe una retribución proporcional al tiempo trabajado. El salario se fija en el convenio colectivo correspondiente y, en ningún caso, puede ser inferior al salario mínimo interprofesional (SMI).
En la práctica, suele establecerse un porcentaje respecto al salario de un trabajador que desempeñe el mismo puesto. Generalmente, durante el primer año ronda el 60 %, y en el segundo año el 75 %, siempre que no se infrinja el mínimo legal.
| Año del contrato | Retribución mínima según convenio | Límite inferior permitido |
|---|---|---|
| Primer año | 60 % del salario base del puesto | Nunca inferior al SMI |
| Segundo año | 75 % del salario base del puesto | Nunca inferior al SMI |
El trabajador en prácticas cotiza a la Seguridad Social igual que cualquier otro empleado. Esto le otorga derecho a asistencia sanitaria, prestación por incapacidad temporal, jubilación y desempleo. También se generan cotizaciones para futuras prestaciones contributivas.
Derechos laborales del trabajador en prácticas
El contrato de prácticas otorga una serie de derechos reconocidos por la ley. El primero de ellos es el derecho a recibir formación práctica relacionada con la titulación. La empresa debe elaborar un plan formativo individual, en el que se detallen las competencias que el trabajador desarrollará y las tareas asignadas.
El segundo derecho es la tutela profesional. La empresa debe designar a un tutor con experiencia en el puesto, encargado de guiar al trabajador y evaluar su progreso. Esta figura resulta esencial para garantizar que la práctica tenga un componente formativo real y no se convierta en mera ejecución de tareas rutinarias.
El trabajador en prácticas también disfruta de los mismos derechos que cualquier otro empleado: vacaciones retribuidas, descansos, permisos y acceso a las instalaciones de la empresa en igualdad de condiciones. Al finalizar el contrato, la empresa debe emitir un certificado que acredite la duración y el contenido de la práctica profesional, documento muy útil para futuras oportunidades laborales.
Finiquito, indemnización y prestación por desempleo
Cuando el contrato de prácticas finaliza, el trabajador tiene derecho a recibir su finiquito. Este incluye el salario de los días trabajados en el último mes, la parte proporcional de las pagas extraordinarias y las vacaciones no disfrutadas. Aunque se trate de un contrato temporal, la empresa está obligada a liquidar todas las cantidades pendientes.
| Concepto incluido en el finiquito | Descripción breve |
|---|---|
| Salario pendiente | Días trabajados no abonados del último mes |
| Pagas extraordinarias | Parte proporcional acumulada |
| Vacaciones | Días generados y no disfrutados |
Respecto a la indemnización, el contrato de prácticas no genera derecho a ella, salvo que la empresa rescinda el contrato antes de su vencimiento sin preaviso. En ese caso, deberá abonar los días correspondientes hasta completar los 15 de aviso previo.
En cuanto al paro, el trabajador en prácticas sí cotiza por desempleo. Por tanto, si cumple el periodo mínimo de cotización exigido por ley, podrá solicitar la prestación al finalizar su contrato, en las mismas condiciones que cualquier otro empleado.

Preguntas frecuentes sobre contrato de prácticas
¿Qué sucede si la empresa incumple las condiciones de los contratos de prácticas?
Cuando la empresa no respeta los términos pactados en los contratos de prácticas, el trabajador puede reclamar sus derechos. Por ejemplo, si se asignan tareas sin relación con su formación o no se le permite la tutorización adecuada, existe un incumplimiento claro. En ese caso, puede solicitar la revisión del contrato e incluso denunciar la situación ante la Inspección de Trabajo.
El trabajador también puede exigir el reconocimiento de la relación laboral ordinaria si demuestra que sus funciones no tienen carácter formativo. De esta forma, el contrato se considera un vínculo laboral común con todos los derechos que ello implica, como la antigüedad, la retribución correspondiente y la indemnización por despido.
Es fundamental conservar documentos, correos y evidencias del trabajo realizado, ya que servirán como prueba en una posible reclamación. Contar con el apoyo de un abogado laboralista facilita el proceso y aumenta las posibilidades de éxito en la defensa de los derechos del trabajador.
¿Se pueden encadenar varios contratos de prácticas en distintas empresas?
Sí, es posible firmar distintos contratos de prácticas en empresas diferentes, siempre que se cumplan los requisitos legales. El límite principal se encuentra en la duración máxima total del tiempo trabajado bajo esta modalidad, que no puede superar un año.
Por tanto, un trabajador podría firmar varios contratos sucesivos siempre que, en conjunto, no excedan ese periodo. Además, las funciones deben estar directamente relacionadas con la formación académica del empleado y no repetirse en puestos similares.
Encadenar contratos puede ser útil para ampliar la experiencia profesional, pero conviene revisar cada oferta antes de firmar. No todas las empresas aplican correctamente las condiciones, y una supervisión legal puede evitar abusos o pérdidas de derechos futuros.
¿Qué diferencia existe entre los contratos de prácticas y los de formación en alternancia?
Los contratos de prácticas y los de formación en alternancia comparten un objetivo formativo, pero se dirigen a perfiles distintos. En los contratos de prácticas, el trabajador ya ha terminado sus estudios y busca aplicar sus conocimientos en un entorno profesional real.
En cambio, los contratos de formación en alternancia se destinan a quienes aún cursan estudios. En estos casos, el contrato combina trabajo remunerado con formación teórica, normalmente vinculada a un centro educativo o entidad formadora.
Otra diferencia importante radica en la jornada laboral. En los contratos de formación en alternancia, el tiempo de trabajo no puede superar el 65 % de la jornada en el primer año, mientras que en los de prácticas puede ser completo o parcial según lo pactado en el convenio colectivo.
¿El trabajador con contrato de prácticas puede solicitar una prórroga o transformación a indefinido?
Sí, puede hacerlo. Al finalizar el contrato, la empresa tiene la opción de prorrogarlo una sola vez, siempre que la duración total no supere el año. Si ambas partes están conformes, pueden acordar la continuidad bajo las mismas condiciones, respetando los límites legales.
Cuando el desempeño del trabajador ha sido satisfactorio, muchas empresas optan por transformar el contrato de prácticas en indefinido. Esta decisión, además de garantizar estabilidad laboral, puede generar bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social para la empresa.
Por ello, mantener una actitud profesional, cumplir con las funciones asignadas y aprovechar la experiencia formativa puede abrir la puerta a una oportunidad laboral estable. Un asesor legal puede ayudar a revisar la prórroga o el nuevo contrato para asegurar que cumpla todas las garantías laborales.
¿Qué ley regula los contratos de prácticas en España y qué organismo supervisa su cumplimiento?
Los contratos de prácticas se regulan en el artículo 11.3 del Estatuto de los Trabajadores, dentro de la modalidad denominada contrato formativo para la obtención de la práctica profesional. Además, el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, refuerza las condiciones y requisitos aplicables a este tipo de contrato.
El organismo encargado de supervisar su correcta aplicación es la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que vela por el cumplimiento de las normas laborales en España. Esta entidad puede actuar de oficio o a instancia del trabajador si detecta irregularidades en el contrato o en las condiciones de trabajo.
Por eso, conocer la normativa vigente y solicitar asesoramiento jurídico ante cualquier duda resulta esencial para proteger los derechos del trabajador y evitar posibles abusos por parte de la empresa.
Contrata un abogado especializado en contrato de prácticas
Aunque el contrato de prácticas parece sencillo, su aplicación práctica genera dudas frecuentes. Las empresas deben cumplir requisitos formales estrictos, y cualquier incumplimiento puede convertir la relación en un contrato ordinario con consecuencias legales.
Por ello, resulta esencial contar con asesoramiento profesional antes de firmar o ante cualquier conflicto laboral. Abogados en Soria especializados pueden revisar las condiciones del contrato, comprobar si se respetan los derechos del trabajador y valorar la posibilidad de reclamar en caso de incumplimiento.
Actuar con orientación legal desde el inicio evita problemas futuros y permite aprovechar el contrato de prácticas como una verdadera oportunidad de aprendizaje y crecimiento profesional. Con el acompañamiento adecuado, el trabajador puede asegurar que su experiencia formativa se traduzca en una sólida base para su carrera laboral.